¿Qué es?

El ojo es un órgano, aislado del resto del organismo por varias barreras que hace difícil que fármacos administrados por vía oral o intravenosa alcancen concentraciones suficientes en su interior. Sin embargo, el ponerlos directamente en el interior del ojo hace que las concentraciones intraoculares que alcanzan sean óptimas para el tratamiento de estas patologías.

Estos fármacos se inyectan en unas concentraciones y volúmenes ya estandarizados y con unas agujas muy finas (30G) introduciéndolos en el ojo en su parte posterior, vía pars plana a unos 4 mm del limbo corneal.

El procedimiento de la inyección debe realizarse en una sala limpia, con unas condiciones de esterilidad perioculares e intraoculares. El ojo y la superficie que le rodea se anestesia y se deja aséptico y limpio. Se coloca un paño para aislar y se mantienen los párpados entreabiertos con un instrumento llamado blefarostato. El medicamento es inyectado en la zona blanca del ojo hacia su interior en la cavidad del gel vítreo y una vez inoculado el fármaco, se retira el blefarostato y se instilan gotas antibióticas que se mantendrán durante unos días después de la inyección.

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